Una actuación (en el Palacio de Congresos de Madrid en 1997) sencillamente sobrecogedora.
Los Secretos en plena forma.
De la misma actuación... Manolo García (de El Último de la Fila) se sube al escenario y se marca con el grupo una doble versión de Y no amanece y Ojos de gata, que vuelve a demostrar lo que dijimos más arriba: de lo que eran capaces Los Secretos cuando estaban én forma y daban lo mejor de sí mismos, tanto instrumental como vocalmente.
sábado, 14 de junio de 2008
Te he echado de menos hoy
Una canción especialmente emotiva, en tanto que trata de Enrique Urquijo pero está escrita una vez que Enrique ya no estaba entre nosotros. Un homenaje de Álvaro a su hermano, que tantos problemas pudo haberle causado a él y al grupo, pero al que reconoce la deuda esencial de haber podido formar este grupo, y hasta de haber llegado (en esta canción se hace especialmente patente) a lo que ya asociamos como "sonido Los Secretos". Y que no evita tampoco entrar en la problemática de la propia identidad del grupo (y hasta de él mismo, tántas veces considerado "el guitarrista" o "el hermano del líder de Los Secretos") sin la presencia de Enrique Urquijo al frente, para acabar reconociendo que hay cosas que ya nunca volverán a ser lo mismo ("Ese río que cruzamos, nunca más cruzaré").
Te he echado de menos hoy: exactamente igual que ayer.
Confío en que siempre estaré contigo. Aunque no estés.
Como declaración de amor, me reconoceréis que no está nada mal.
Y un pequeño homenaje de unos fans de Los Secretos, descubierto casualmente en Youtube, que la verdad es que (bromas y gorritos alpinos aparte) no está nada mal. Lo importante al final es eso: que una canciñon prenda de tal modo que dos amigotes con una guitarra y poco más puedan recrearla cada vez que quieran. Y volver a darle vida.
domingo, 23 de marzo de 2008
Por la calle del olvido
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La inspiración musical de Los Secretos surgió originalmente del AOR norteamericano, y más concretamente del que enraizaba con los country-folk-rock (Neil Young, Jackson Browne, James Taylor...). Después, ya inmersos en plena movida madriñeña, se fueron dejando arrastrar por el power rock que dominaba la escena (con canciones como Déjame, Hoy no, Otra tarde...), al mismo tiempo que se dedicaban a cultivar un cierto espíritu baladístico (No me imagino, Cambio de planes...) lo que les valió -injustamente- el adjetivo de "babosos" (frente a las supuestas "hordas siniestras (o inquietantes)" que representaban grupos como Derribos Arias o Parálisis Permenente. En 1986, Enrique decidió volver a las raíces, al country rock más puro, al estilo Gram Parsons, Poco, Eagles o Byrds (si bien, hay que reconocer que la producción del disco "El primer cruce" se quedó en una cosa a medio camino, que no terminaba de ser ni pop-rock ni country-rock, ni spaghetti-western siquiera, si bien incluía canciones magníficas).
Llegados a este punto, cabe hacer un inciso. Con todos mis respetos para el resto de los miembros que todavía integran la formación (músicos todos ellos de talla excepcional, y algunos- como Álvaro o Jesús- compositores mucho más que estimables), Los Secretos era Enrique Urquijo. No sólo era el autor de la gran mayoría de los temas, sino que era quien decidía la dirección musical de la banda. Cuando decidió lanzar "El primer cruce" fue la discográfica quien -por motivos comerciales- le convenció de que siguiera con el grupo (él estaba decidido a hacer borrón y cuenta nueva), y la misma fundación de Los Problemas tuvo que ver con eso: sus propios planteamientos musicales no tenía ya nada que ver con lo que habían supuesto Los Secretos.
En esta canción, "Por la calle del olvido" (1989) se ve ya claramente cómo las inquietudes musicales de Enqique se van deslindando del pop-rock más comercial que, por ejemplo, presidirá dos años más tarde "Adiós tristeza". El sonido tex mex, José Alfredo Jiménez, Chavela Vargas y hasta María Dolores Pradera (que serán piedras angulares de sus posteriores discos con Los Problemas) aparecen ya aquí con una nitidez asombrosa, en lo que podríamos tomarnos o como prolongaciónn del sonido sureño de discos anteriores ("El primer cruce", sobre todo) o como, simplemente, la desintegración de un grupo y la insatisfacción de un autor que empezaba a estar ya más que harto de ese gran tocomocho que dio en llamarse la Movida o la Nueva Ola, y que lo mismo emparejaba a punkis diletantes como Alaska y los Pegamoides, gamberros sin rumbo fijo como Almodóvar o MacNamara, músicos más o menos serios como los Zombies, niñatos con gracia como Los Nikis o frkis inclasificables como Aviador Dro. Enrique Urquijo, desde luego, era otra cosa: al fin y al cabo, ¿cuántos de la movida sabían qué coño era "Hickory Wind" y quién carajo había sido Chris Hillman?
Ahora que todo acabó y que el tiempo te ha vencido,
y tu amigo te dejó dices que cuentas conmigo.
Como tienes el valor, yo que siempre me he dolido
de recordar lo que fue y lo que pudo haber sido.
Por la calle del olvido vagan tu sombra y la mía,
cada una en una acera por las cosas de la vida.
Por la calle del olvido donde nunca brilla el día,
condenados a una noche tan oscura como fría.
No sabes lo que luché para no soñar contigo
y no quieres entender que por fin lo he conseguido.
Yo estaba dispuesto a todo para tenerte conmigo
hasta hubiera trabajado, y te fuiste con mi amigo.
Por la calle del olvido vagan tu sombra y la mía,
cada una en una acera por las cosas de la vida.
Por la calle del olvido donde nunca brilla el día,
condenados a una noche tan oscura como fría.
La inspiración musical de Los Secretos surgió originalmente del AOR norteamericano, y más concretamente del que enraizaba con los country-folk-rock (Neil Young, Jackson Browne, James Taylor...). Después, ya inmersos en plena movida madriñeña, se fueron dejando arrastrar por el power rock que dominaba la escena (con canciones como Déjame, Hoy no, Otra tarde...), al mismo tiempo que se dedicaban a cultivar un cierto espíritu baladístico (No me imagino, Cambio de planes...) lo que les valió -injustamente- el adjetivo de "babosos" (frente a las supuestas "hordas siniestras (o inquietantes)" que representaban grupos como Derribos Arias o Parálisis Permenente. En 1986, Enrique decidió volver a las raíces, al country rock más puro, al estilo Gram Parsons, Poco, Eagles o Byrds (si bien, hay que reconocer que la producción del disco "El primer cruce" se quedó en una cosa a medio camino, que no terminaba de ser ni pop-rock ni country-rock, ni spaghetti-western siquiera, si bien incluía canciones magníficas).
Llegados a este punto, cabe hacer un inciso. Con todos mis respetos para el resto de los miembros que todavía integran la formación (músicos todos ellos de talla excepcional, y algunos- como Álvaro o Jesús- compositores mucho más que estimables), Los Secretos era Enrique Urquijo. No sólo era el autor de la gran mayoría de los temas, sino que era quien decidía la dirección musical de la banda. Cuando decidió lanzar "El primer cruce" fue la discográfica quien -por motivos comerciales- le convenció de que siguiera con el grupo (él estaba decidido a hacer borrón y cuenta nueva), y la misma fundación de Los Problemas tuvo que ver con eso: sus propios planteamientos musicales no tenía ya nada que ver con lo que habían supuesto Los Secretos.
En esta canción, "Por la calle del olvido" (1989) se ve ya claramente cómo las inquietudes musicales de Enqique se van deslindando del pop-rock más comercial que, por ejemplo, presidirá dos años más tarde "Adiós tristeza". El sonido tex mex, José Alfredo Jiménez, Chavela Vargas y hasta María Dolores Pradera (que serán piedras angulares de sus posteriores discos con Los Problemas) aparecen ya aquí con una nitidez asombrosa, en lo que podríamos tomarnos o como prolongaciónn del sonido sureño de discos anteriores ("El primer cruce", sobre todo) o como, simplemente, la desintegración de un grupo y la insatisfacción de un autor que empezaba a estar ya más que harto de ese gran tocomocho que dio en llamarse la Movida o la Nueva Ola, y que lo mismo emparejaba a punkis diletantes como Alaska y los Pegamoides, gamberros sin rumbo fijo como Almodóvar o MacNamara, músicos más o menos serios como los Zombies, niñatos con gracia como Los Nikis o frkis inclasificables como Aviador Dro. Enrique Urquijo, desde luego, era otra cosa: al fin y al cabo, ¿cuántos de la movida sabían qué coño era "Hickory Wind" y quién carajo había sido Chris Hillman?
Ahora que todo acabó y que el tiempo te ha vencido,
y tu amigo te dejó dices que cuentas conmigo.
Como tienes el valor, yo que siempre me he dolido
de recordar lo que fue y lo que pudo haber sido.
Por la calle del olvido vagan tu sombra y la mía,
cada una en una acera por las cosas de la vida.
Por la calle del olvido donde nunca brilla el día,
condenados a una noche tan oscura como fría.
No sabes lo que luché para no soñar contigo
y no quieres entender que por fin lo he conseguido.
Yo estaba dispuesto a todo para tenerte conmigo
hasta hubiera trabajado, y te fuiste con mi amigo.
Por la calle del olvido vagan tu sombra y la mía,
cada una en una acera por las cosas de la vida.
Por la calle del olvido donde nunca brilla el día,
condenados a una noche tan oscura como fría.
viernes, 22 de febrero de 2008
Aunque tú no lo sepas (con Quique González)
Enrique canta "Aunque tú no lo sepas" con su autor, Quique González, en el programa "Séptimo de Caballería" de TVE1 (la calidad del video no es muy buena, pero la interpretación yo lo creo que lo vale).
jueves, 27 de septiembre de 2007
Amor se escribe con llanto
La versión de Enrique apareció recogida en su segundo álbum con Los Problemas ("Desde que no nos vemos", 1998) Él mismo lo explicaba así en una entrevista que hizo en aquellas fechas para El País de las Tentaciones: "Me gusta abstraer un poco los temas y hacerlos a mi modo. La máxima representante aquí es María Dolores Pradera y en Méjico lo ha sido hasta ahora Chavela Vargas. Yo, humildemente, pretendo recoger la antorcha de esta gente y seguir haciendo que esas canciones se escuchen." Toda una declaración de amor por un sonido y una sensibilidad que es la que recogen las composiciones de Chabuca Granda, José Alfredo Jiménez o el mismo Álvaro Dalmar, y que era -a no dudarlo- la principal razón por la que Enrique acabó tan apegado a este tipo de música: la devoción que sentía por ella y el reconocimiento con unas letras ajenas que muy bien podrían haber sido propias.
Amor se escribe con llanto
en el diario amargo
de mi desencanto.
Amor que sembraste un día,
rosas de esperanzas
en el alma mía.
Amor que llegaste riendo,
amor que te vas llorando,
ayer...de dichas cantando,
hoy...sin ilusiones,
con mis tristezas... muriendo.
Tu querer...
fue un cariño como de santo,
tibia luz
en las noches
de mi extravío.
Te adoré...
y a pesar de quererte tanto,
Hoy me has enseñado
que amor se escribe...
con llanto...
miércoles, 26 de septiembre de 2007
El tiempo pasa
Para muchos, el LP "Algo más" (1983) es uno de los discos más infravalorados de los Secretos (y, para el resto, es apenas el álbum donde se incluía esa pequeña joya que es "No me imagino", en su versión instrumental y vocal...). Con Polydor totalmente decidida a deshacer su contrato con el grupo (al que las giras y los malos hábitos, así como la inoportuna etiqueta de "babosos", habían terminado por dañar muy seriamente), la distribución del disco fue prácticamente nula y lo mismo, por supuesto, su repercusión en el panorama musical español, que -de todos modos- empezaba a ir dejando de lado a todos los grupos que hubieran tenido algo que ver con la movida.
La producción tampoco fue muy brillante: aunque se suponía que era este disco (y no el siguiente, como al final resultó) el que marcaría un giro del grupo hacia un sonido más country-rock, ese supuesto giro sólo se vio plasmado en un par de temas. A esto hay que sumar que, en palabras de Javier Urquijo, el álbum no salió del todo bien ya que "costó mucho hacerlo porque Enrique estaba muy mal en aquella época". Verdaderamente, en este "El tiempo pasa" (que trata de la apatía o de la desesperanza ante una situación a la que no se le ve remedio alguno, y que probablemente es un reflejo más o menos buscado de cómo se veíael mismo grupo entonces, superado por los acontecimientos y totalmente abrumados por lo que el futuro podía depararles) se juntan las dos cosas: una mezcla horrenda donde la música se come al vocalista, y una interpretación desganada y aburrida, donde Enrique murmura más que canta y donde la gran mayoría de sus líneas acaban resultando directamente ininteligibles.
Y es una pena, porque es una gran canción, que hubiera merecido mucha mejor suerte: quizá una segunda oportunidad, regrabada y remezclada como se hizo con otras que aparecieron en la caja "La Historia de Los Secretos", o tal vez incluida en el disco de homenaje ... o incluso una segunda versión con Los Problemas, que le hubiera dado un rumbo absolutamente insólito.
Sube el volumen: no quiero pensar.
Bebe una copa y trata de olvidar...
no intentes razonar y déjate llevar.
El tiempo pasa.
No trates de encontrar la solución a tus problemas,
a tu situación.
Si las cosas van mal pues ya se arreglarán.
El tiempo pasa.
Si no te sientes solo de verdad,
no necesitas casi nada más.
Puedes vivir así, creyéndote feliz.
El tiempo pasa.
No busques algo que sea irreal,
no encuentres fallos donde no los hay.
No todo está tan mal, deja ya de pensar.
El tiempo pasa.
Como dato curioso, podríamos contar que la portada del disco (como después ocurriría con otros álbumes) Enrique se empeñó en que la dibujara su novia de entonces, que era todavía Eloísa. Ella copió el diseño de uno de los muchos cómics que él tenía, y lo hizo la misma noche antes del día en que se cumplía el plazo de entrega. Terminó a las cinco de la madrugada, y fueron tántas las prisas que se olvidó de colorear la base de la culata de la pistola de negro. ¿El resultado? La chica del dibujo terminó teniendo seis dedos. Pero de eso no se dio cuenta: ni ella, ni Enrique, ni la discográfica, ni, por supuesto, los pocos incondicionales que compraron el "Algo más" en las tiendas.
martes, 25 de septiembre de 2007
Y no amanece
Presumiblemente dedicada a una amiga de Enrique que murió víctima de una sobredosis, la canción que abre el álbum "Adiós tristeza" (1991) está llena de imágenes que describen el submundo de la droga (la clandestinidad de una habitación, unos párpados que se cierran contra la voluntad del que consume, la mano de alguien que ya no da señales de vida...)
El sol de medianoche entró por la ventana
y con la luz de un coche se iluminó tu cara.
La lluvia que mojaba tus calles tan lloradas;
quisiera que limpiara también tu alma.
Y no amanece.
Y no amanece.
Y no amanece.
La luz del sol gritaba tu nombre tan lejana,
tus párpados trataban de no oir la llamada.
Y no amanece en tu cara.
Y no amanece en tu espalda.
Y no amanece en casa.
El ruido de la calle también te recordaba,
pero al coger tu mano no despertabas.
Y no amanece en tu cara.
Y no amanece en tu espalda.
Y no amanece en casa.
Y no amanece en tu cara.
Y no amanece en tu espalda.
Y no amanece en casa.
Y no amanece.
Y no amanece.
Y no amanece.
La música de la canción es de Álvaro Urquijo, y sabemos que Enrique no quedó muy satisfecho con el resultado final de la grabación: "Está como en una onda más mía, más americana", explica su hermano Álvaro. Las mezclas, desde luego, acusan claramente la época en que fue grabada, pero, en todo caso, es esta la versión que ha quedado ahí como una de las canciones de mayor éxito del grupo, y una de las más conocidas de Los Secretos (lo que no quita para que nos preguntemos cómo habría sido la instrumentación y el toque que el autor de la letra hubiera preferido darle).
Los Secretos volverían a interpretar este tema -esta vez acompañados por Cómplices, el grupo de Teo Cardalda, ex Golpes Bajos, y su mujer María Monsonís- en el disco de homenaje "A tu lado", once años después de que hubiera sido escrita y cuando ya todos sabíamos que tampoco amaneció el jueves 18 de noviembre en el portal del número 23 de la Calle Espíritu Santo de Madrid.
El sol de medianoche entró por la ventana
y con la luz de un coche se iluminó tu cara.
La lluvia que mojaba tus calles tan lloradas;
quisiera que limpiara también tu alma.
Y no amanece.
Y no amanece.
Y no amanece.
La luz del sol gritaba tu nombre tan lejana,
tus párpados trataban de no oir la llamada.
Y no amanece en tu cara.
Y no amanece en tu espalda.
Y no amanece en casa.
El ruido de la calle también te recordaba,
pero al coger tu mano no despertabas.
Y no amanece en tu cara.
Y no amanece en tu espalda.
Y no amanece en casa.
Y no amanece en tu cara.
Y no amanece en tu espalda.
Y no amanece en casa.
Y no amanece.
Y no amanece.
Y no amanece.
La música de la canción es de Álvaro Urquijo, y sabemos que Enrique no quedó muy satisfecho con el resultado final de la grabación: "Está como en una onda más mía, más americana", explica su hermano Álvaro. Las mezclas, desde luego, acusan claramente la época en que fue grabada, pero, en todo caso, es esta la versión que ha quedado ahí como una de las canciones de mayor éxito del grupo, y una de las más conocidas de Los Secretos (lo que no quita para que nos preguntemos cómo habría sido la instrumentación y el toque que el autor de la letra hubiera preferido darle).
Los Secretos volverían a interpretar este tema -esta vez acompañados por Cómplices, el grupo de Teo Cardalda, ex Golpes Bajos, y su mujer María Monsonís- en el disco de homenaje "A tu lado", once años después de que hubiera sido escrita y cuando ya todos sabíamos que tampoco amaneció el jueves 18 de noviembre en el portal del número 23 de la Calle Espíritu Santo de Madrid.
domingo, 23 de septiembre de 2007
Déjame (versión maqueta)
Incluida en una de las maquetas que Los Secretos (que se llamaban todavía Tos) presentaron a RCA y CBS, y posteriormente rescatada en 2005 para el oportunista "los Secretos: 25 aniversario" (con el que Polydor intentó rentabilizar los tres primeros discos del grupo una vez que Enrique ya había empezado a convertirse en una especie de figura de culto), esta versión de lo que fue el primer éxito del grupo está llena de detalles que hoy nos pueden parecer enternecedores: la nota de guitarra que se les va al principio de la canción, la batería anfetamínica (a lo Keith Moon, su ídolo) de Canito, la voz de Álvaro coreando el estribillo por la otra pista, los coros duduá que sería eliminados para la versión definitiva del primer LP...
La maqueta fue grabada por sugerencia de Gonzalo Garrido, que conducía el programa de radio Dominó en Onda 2, en el mes de septiembre de1979 y en el estudio Doublewtronics de Madrid. Era un tema tan Garrido lo vio claro desde el principio: bastaba con grabar una maqueta y hacerse un pequeño dossier fotográfico, y luego presentarlo en RCA (donde él tenía contactos). El mismo productor del estudio se había dado cuenta del potencial de la canción al grabarla: "Hay canciones que dices `Desde luego, esto es otra cosa...´" Pero a los cinco días de presentar la maqueta en RCA, la compañía les comunicó su rechazo. Volvieron a intentarlo con la rival CBS, que tampoco pareció interesada. Polydor les parecía ahora lo más razonable como próxima opción, pero eran ya las navidades de 1979 y decidieron dejarlo para después de las fiestas. Fue en la nochevieja de aquel mismo año cuando murió Canito, el batería del grupo, que no llegó nunca a ver publicado ningún disco pero que fue, desde el primer momento, el que más confiaba en que el futuro de Tos (porque Los secretos no existían todavía) sería brillante y largo, y plagado de canciones que la gente se sabría de memoria. Como ésta.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Hoy la vi
Al volver a casa aquella noche, incapaz de pensar en otra cosa, Enrique Urquijo escribió para ella esta canción. Se incluyó finalmente en el disco de homenaje "A tu lado" instrumentada (sólo se había grabado la voz solista) por Los Secretos y no por Los Problemas, como yo creo que hubiera sido más lógico (porque el propio Enrique así lo había proyectado y porque el mismo estilo de la canción recuerda mucho más la última etapa del autor con Los Problemas que su época anterior, con su hermano Álvaro y el resto del grupo).
Hoy la vi,
la nostalgia y la tristeza suelen coincidir.
Se rompieron mis esquemas,
después comprendí
que si ahora estoy así
es porque hoy la vi.
Y, aunque no lo siento, luego no pude dormir,
y las puertas del recuerdo cedieron al fin
y aquel miedo que sentía hoy vuelvo a sentir.
Hoy la vi,
han llovido quince años que sobreviví...
yo creía que sabía y nunca aprendí
que si ahora estoy así es por que hoy la vi.
Hoy la vi,
y, aunque no lo siento, luego no pude dormir,
yo creía que sabía y nunca aprendí
que si ahora estoy así es por que hoy la vi.
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Hoy no
"Algo más" (1983) es un disco fuertemente marcado por la ruptura de Enrique con la que había sido su primera novia, Eloísa. En "Hoy no", se apunta directamente a lo que debió ser la tónica general de aquella relación: un Enrique cada vez más caótico y más perdido (y también más dependiente de la heroína) y una Eloísa que lo culpaba de que la cosa no fuera a ninguna parte. Ante esto, él se sentía impotente, aunque como muy bien apunta M. A. Bargueño en su biografía, "se pregunta: ¿Cuántas razones tengo que inventar para poderme perdonar?, pero a la hora de la verdad no inventa ninguna, y Hazlo por mí es su único argumento".
Fue un álbum también muy condicionado por la decadencia física y moral de Enrique. La grabación fue bastante complicada, precisamente por esta circunstancia, y muchas letras -no sólo esta- demuestran hasta qué punto Enrique había tirado la toalla ("Si las cosas van mal, pues ya se arreglarán", dice en "El tiempo pasa", mientras que en "Perdida la ilusión" sentencia" que "El amor es un juego nada más: pierde el que ofrece más y siempre es igual"). Tan malo era su estado en determinados momentos que tenía que ser su hermano Álvaro el que tenía que grabara las voces, y así sucede en la primera versión de "Hoy no" (aunque resulte completamente chocante que una canción tan personal no sea interpretada por su autor).
Aparte de eso, pocas canciones como ésta demuestran hasta qué punto el sonido de Enrique y su planteamiento musical fue evolucionando, y pocas muestran de forma tan clara la dirección que siguió esa evolución: del pop contestón de la primera versión de Los Secretos al tex-mex atemperado que terminó distinguiendo a Los Problemas (con el acordeón de Begoña Larrañaga como marca inconfundible del grupo, casi siempre modulado por el violín de Fermín Aldaz)
Versión Los Secretos (canta Álvaro Urquijo):
Versión Los Problemas (canta Enrique Urquijo):
Hoy no quiero discutir:
siempre mis defectos, siempre sobre mí...
No, no me reproches más,
que me estoy perdiendo,
y no aguantas más...
¿Cuántas razones tengo que inventar
para poderme perdonar?
Hoy no quiero discutir:
no pienses en ello.
Ya se que te defraudé:
que no es como antes,
nunca te fallé.
Cambió nuestra situación...
Todo fue deprisa,
y fue para peor.
Cuántos recuerdos guardas tú de mí...
para tratarme ahora asi.
Hoy no quiero discutir:
no pienses en ello... hazlo por mí.
sábado, 1 de septiembre de 2007
Ojos de perdida
Puro power-pop nuevaolero, una auténtica delicia: esto fue antes de que cada grupo que salía tuviera que tener una imagen definida y un ideario más o menos presuntuoso con que defenderse en las ruedas de prensa. Eso fue la Nueva Ola: ganas de hacer ruido y ganas de divertirse, y la música como excusa para ello. Después vino la prensa a reinventar el asunto, y fueron los Babosos (los Secretos, entre ellos, y todos los que hicieran música "sentimental") contra las Hornadas Irritantes (los transgresores), y a partir de ahí ya casi todo fue márketing...
La canción es del primer disco de Los Secretos (del mismo título, 1981: rebautizado precisamente "Ojos de perdida" para su relanzamiento como CD en 1995).
viernes, 31 de agosto de 2007
Siempre hay un precio
Aparte de la rareza de ser un blues puro y duro (que es un estilo que Enrique, ni con Los secretos ni con Los Problemas, trabajó demasiado), esta canción abunda en el famoso vacío ("que alguien me explique cómo se apaga esta sed") y en la famosa insatisfacción permanente que ha terminado siendo el sello de la casa de Enrique Urquijo. Trata muchos de los temas que llegaron a su vida como pequeños problemas (drogas, éxito prematuro, soledad, decisiones equivocadas...) y terminaron por convertirse -todos ellos juntos y, además, bien revueltos- en El Gran Problema, del que finalmente no conseguiría salir.
Desgraciadamente, el disco en que está incluida ("Continuará", de 1987) fue uno de los peor producidos de Los Secretos: a un sonido que parece que no se decide entre el blues y el country, y que se queda en una cosa a medias que no termina de convencer a nadie, y la voz filtrada de Enrique, que parece estar cantando desde lo más profundo del Gran Cañón del Colorado. Y es que, como dice el mismo Ramón Arroyo, guitarrista sempiterno de Los Secretos, todo el disco tenía "un sonido muy pequeñito".
Pero por suerte, el tema fue regrabado en 1996, para la edición del recopilatorio "La historia de los Secretos", reforzando el guitarreo, redefiniendo el estilo (o reorientándolo hacia el country), y, sobre todo, restituyéndolo como el gran clásico que podría haberse perdido de no haberse efectuado esta segunda grabación.
Versión "Continuará" (1987)
Versión "La Historia de Los Secretos" (1996)
Especialmente brillante es la versión que hizo Luz Casal para el recopilatorio de homenaje "A tu lado" (2000), acercando la canción a su propio estilo y casi apropiándosela, y reforzando su estilo blues primitivo.
Todas las noches sueño que todo va bien,
tengo trabajo y ella me vuelve a querer.
Cuando despierto veo la misma pared, no sé qué hacer.
Todas las noches sueño que todo va bien.
Lo probé todo para sentirme bien,
fui como un loco y ahora estoy solo otra vez.
Que alguien me explique cómo se apaga esta sed,
lo que tengo que hacer.
Lo probé todo para sentirme bien.
Siempre hay un precio que tienes que pagar.
Todo de golpe o día a día lo harás.
Toda mi vida andando en la oscuridad sin quererme enterar
de que siempre hay un precio que tienes que pagar.
Estos días
La historia, por supuesto, venía de mucho antes: Jackson Browne era uno de los autores que los hermanos Urquijo con más frecuencia escuchaban a finales de los años 70, y el mismo Enrique había grabado una maqueta de su "Fountain of sorrow" en 1985, y se sabía montones de sus temas de memoria. Por eso, se sintió feliz y orgullosísimo de poder participar en un proyecto que sólo podría calificarse de extravagante: un homenaje a Jackson Browne (un artista, por lo demás, no demasiado conocido en España) con versiones de sus canciones en castellano, catalán, gallego y euskera. Aparte de Enrique, participaron Loquillo, Maria del Mar Bonet, Kiko Veneno, Petisme...¡y hasta un grupo nicaragüense llamado Guardabarranco! El disco vio la luz en 1998 y se tituló "Cántame mis canciones" y la canción que Enrique interpretó era "These days" (logicamente traducida como "Estos días").
Browne quedó tan encantado con la versión de Enrique Urquijo y Los Problemas (aunque encontraba la guitarra final "algo fuerte" y quizá demasiado rockera) que no puso problemas cuando le ofrecieron devolver el favor, haciendo los coros de "Sólo pienso en ti" ...y eso a pesar de lo mucho que le costaba pronunciar correctamente esa frase en castellano. Antes de la grabación (que fue bastante caótica: Enrique perdió los nervios al encontrarse trabajando mano a mano con su ídolo), almorzaron relajadamente en un restaurante de Torrelodones. Enrique se empeñó en llevar a María (¡su hija entonces sólo tenía tres años!) para que ella viviera también aquel momento que para él era histórico: estar con Jackson Browne y poder charlar, distendidamente, "de España, de música, de la vida".
He estado viajando,
casi no estoy hablando estos días,
estos días.
En estos días recordé
las cosas que de ti olvidé y fallé,
y en el tiempo que desperdicié.
Y tuve una amante,
es difícil arriesgarte estos días,
estos días.
Y sigo rodando otra vez,
algo irá mejorando estos días,
estos días.
Un día de estos me sentaré
en una esquina y luego contaré
hasta diez.
No me enfrentes mis fracasos,
aún no los olvidé.
Si crees que tengo miedo de
vivir la vida que antes canté,
sólo estoy cansado de perder siempre.
La canción original de Jackson Browne (la traducción al español es razonablemente fiel) dice lo siguiente:
Well I´ve been out walking
I don´t do that much talking these days
These days--
These days I seem to think a lot
About the things that I forgot to do
For you
And all the times I had the chance to
And I had a lover
Its so hard to risk another these days
These days--
Now if I seem to be afraid
To live the life I have made in song
Well it´s just that I´ve been losing so long
I´ll keep on moving
Things are bound to be improving these days
These days--
These days I sit on corner stones
And count the time in quarter tones to ten, my friend
Dont confront me with my failures
I had not forgotten them
(Un agradecimiento especial a Cristina Raigoso y Alberto Martín por haberme enviado "Estos días", de Enrique Urquijo y los Problemas: a ellos se debe que pueda estar colgada aquí.)
jueves, 30 de agosto de 2007
Ojos de gata
Los hechos son los siguientes. Estamos a principios de 1991, y Enrique y su road-mánager, Pedro Rodríguez Almeida, están en un bar -el Bwana-, y allí coinciden con Joaquín Sabina. Enrique y Sabina se tratan mucho por aquel entonces (y seguirán tratándose después, a pesar del embrollo que está a punto de desencadenarse). Es entonces cuando Enrique (inmerso en el proceso de composición de lo que después será el álbum "Adiós tristeza") le pregunta al de Úbeda si no tendrá por ahí algún material que él pueda utilizar, porque anda escaso de ideas. Sabina le enseña un papelito con dos estrofas medio garrapateadas, y Enrique se lo queda. Cuando dejan el bar (y según el road mánager, en el mismo taxi que lo lleva a casa) termina la letra completa de la canción que después titulará "Ojos de gata".
Se supone que Sabina, mientras tanto (y sin saber que Enrique ha completado esa letra y hasta le ha puesto música, y la piensa incluir en su próximo álbum), hace lo propio con lo que al principio sólo eran dos estrofas y que termina siendo otra canción, ésta titulada "Y nos dieron las diez". Es entonces cuando Enrique llama a Sabina y le explica todo lo que ha ocurrido, y Sabina, atónito, le cuenta que él también utilizó esa letra, aunque de todas formas (dice Sabina al principio) no hay mayor problema porque no piensa incluirla en su próximo disco, que se va a titular "Física y Química". Después cambia de idea y llama a Enrique para comunicárselo: sí que irá en el disco, pero no será single (lo que tranquiliza bastante a Los Secretos, con el disco ya en prensas, y con "Ojos de gata" previsto como single para octubre/noviembre de 1992). Enrique lleva entonces (según Joaquín Torres, productor de "Adiós tristeza") a casa de Sabina una grabación de su canción, y vuelve contándole al resto de los del grupo que le ha encantado y que "la ha escuchado y ha dicho que él ya no saca su versión, que la deja ahí aparcada".
Aquí es donde empiezan las contradicciones: Álvaro Urquijo afirma que la primera vez que Joaquín Sabina escuchó "Ojos de gata" fue el 29 de noviembre, en Gran Canaria, en un festival pro referédum del Sáhara Occidental donde coincidieron Los Secretos y él.
El caso es que en abril de ese mismo año apareció por fin "Física y química", y el primer single era "Y nos dieron las diez". Pero no sólo eso: la música (que ni Enrique ni Álvaro ni nadie habían podido escuchar hasta entonces) recordaba bastante a la de "Ojos de Gata". Los créditos del disco de Los Secretos atribuían, como es lógico, la canción a Enrique Urquijo y Joaquín Sabina, pero los de "Física y Química" sólo reconocían a Joaquín Sabina como autor de música y letra. Y es que tratándose de "Y nos dieron las diez" eran muchos royalties los que estaban en juego (ya que era una canción nacida así, al alimón, y sin premeditación por ninguna de las partes... ¿no hubiera sido lo más elegante firmar la co-autoría en los dos temas y repartirse el mérito y los réditos por igual?)
Miguel A. Bargueño corrobora en su libro que "esa serie de malos entendidos hicieron que Enrique se sintiera bastante incómodo y a punto estuvieron de derribar la amistad que les unía". Aunque para Sabina, el asunto no tuvo tánta importancia: "Mucha gente, de tanto hijo de puta que hay, pensaba que alguien le había robado algo a alguien".
Todavía más inquietante -si es que estamos hablando de un supuesto plagio de Sabina sobre la primera versión musical de Enrique- es el hecho de que, clarísimamente, la melodía de "Ojos de gata" se basa en la de "Drug store truck driving man" (la versión más conocida -que podeis escuchar abajo- es la de Joan Baez, aunque también hay otra de Gram Parsons, autor por el que Enrique sentía tal devoción que casi todo el LP "El primer cruce" parece concebido como un homenaje a él). ¿Hasta qué punto estaba -está- familiarizado Sabina con el universo country-rock y la música de los Flying Burrito y compañía? (más bien poco, me atrevería yo a demostrar: no sólo porque Sabina ha sido siempre más un letrista que un músico -sus cancionmes, musicalmente hablando, sólo empezaron a coger cierta altura después de asociarse con De Diego & Varona como autores) ¿Hasta qué punto era capaz de Sabina de componer una canción a lo Gram Parsons? ¿Y no es mucha casualidad que la música original de Enrique Urquijo fuera precisamente por estos mismos derroteros?
Aquí teneis Drug Store Truck Driving Man (versión Joan Baez), por si queréis comparar...
Hay un dato curioso, o una especie de epílogo a esta extraña historia de parecidos más que razonables, y es que un tiempo después, cuando Sabina - y aquí es donde podemos conjeturar si se sentía culpable, o lo hizo simplemente para limar asperezas, o porque le vino en gana y nada más- le dio a Enrique una letra completa para que le pusiera música y pudieran firmarla entre los dos, a medias, él se desentendió por completo del asunto. Fue su hermano Álvaro quien recogió el testigo y rubricó (en el siguiente disco de Sabina, "Esta boca es mía", de 1994) la conocidísima "Por el bulevar de los sueños rotos".
Hechos y conjeturas. Y aquí las dos canciones: que cada cual compare y saque sus propias conclusiones.
Los Secretos: "Ojos de Gata"
Joaquín Sabina: "Y nos dieron las diez"
El primer cruce
Lo que se cuenta en "El primer cruce" es la historia real de los encuentros furtivos de Enrique con su primera novia, Eloísa García Moreno, a la que conoció en el otoño de 1980. Al padre de ella, psiquiatra de ideas ultraconservadoras, no le hacía la menor gracia que su hija (que entonces sólo tenía 17 años) saliera con un músico. Por eso, Enrique y ella se veían a escondidas: si su padre la obligaba a estar en casa a las nueve, lo que hacían ellos dos era pasar el día juntos; si la enviaban, semirecluida, a casa de su abuela -que para más señas vivía en una planta baja-, Eloísa esperaba a que todos se hubieran dormido y escapaba por la ventana para poder encontrarse con Enrique (y esa es la historia que cuenta esta canción).Eloísa fue crucial en el devenir sentimental de Enrique. Miguel A. Burgueño lo explica de este modo: "Eloísa fue el primer amor de Enrique. Quizá por eso, y por las tormentosas circunstancias que rodearon a su noviazgo [él se haría adicto a la heroína poco después], acabó siendo su gran amor. Su ruptura, tres años después, destrozó a Enrique y se convirtió en el principal subterfugio de su famosa melancolía. Muchas canciones de Enrique [como "No me imagino"] hablan de Eloísa, de situaciones concretas de su relación y del dolor que le causó su despedida. Canciones de todas las etapas de su carrera".
La ruptura, en efecto, fue traumática, con Eloísa recluida por su padre en una casa en mitad del campo y con dos hombres con escopetas a la puerta, por si Enrique intentaba acercarse a verla. Lo intentó, a pesar de todo, y hasta llegó a tener una discusión con el padre de Eloísa (a ella, sin embargo, no consiguió verla). Pero aquello fue el adiós definitivo. Según su hermano Álvaro, "justificó su vida de corazón roto durante muchos años por esa relación" (hasta el punto de que la última canción que dejó escrita y grabada, "Hoy la vi", habla de un reencuentro fortuito, en un bar, dieciséis años después de la ruptura).
A un nivel estrictamente musical, "El primer cruce" (como todo el álbum al que pertenece, que lleva el mismo título, y que fue publicado en 1986) debe mucho al sonido de Gram Parsons y los Flying Burrito Brothers. Supuso, además, la vuelta triunfal de Los Secretos (aunque con un Urquijo menos en sus filas) al panorama musical español, después del brusco parón de tres años (sin discográfica ni giras) en que Enrique y Álvaro intentaban superar su toxicomanía y el tercer hermano, Javier, aprovechaba para hacer la mili.
La última luz en el barrio se acaba de apagar,
y mientras unos duermen otros salen a buscar...
En su calle, unos metros más allá,
cada noche yo espero a que ella consiga escapar.
Y en su casa no me pueden ni nombrar:
durante el día, estudio, y hace vida familiar.
Y cuando creen que duerme, por la puerta que hay detrás,
cada noche a escondidas me busca en la oscuridad.
Y yo le digo:
Ven conmigo, ven, ya se apagaron las luces...
Ven conmigo, ven, te espero en el primer cruce.
"Vaya ojos que tienes despues de tánto dormir"...
si su madre supiera que ha estado junto a mí,
que al caer la noche como un vulgar ladrón,
escaleras abajo me busca en el callejón.
Ven conmigo, ven, ya se apagaron las luces,
ven conmigo, ven, te espero en el primer cruce
Despues de varias semanas, todo terminó:
fue descubierta en su fuga y su puerta se cerró.
Ya no he vuelto a verla... Dijo: "Así sera mejor".
Durante todas las noches en las que huíamos los dos,
yo le decia...
Ven conmigo ven, ya se apagaron las luces,
ven conmigo ven, te espero en el primer cruce
Ven conmigo ven, ya se apagaron las luces,
ven conmigo ven, te espero en el primer cruce.
Colgado
En su indispensable biografía sobre Enrique Urquijo (Ed. Rama Lama Music, 2005), Miguel A. Bargueño dice de "Colgado" que "es una canción de amor, enfocada del modo en que él entendía el amor (y todo en la vida): como una dependencia. Buscando nada en ningún lado describe, en referencia a esa eterna búsqueda, alguien tendió una mano y me encadené a esos brazos". El mismísimo hermano del terapeuta de Enrique, el inefable doctor Laguna, que era psicólogo (este sí, de verdad: Íñigo Laguna) llegó a participar en alguna línea de la letra y así quedó reconocido en los créditos del álbum ("Cambio de planes, 1993)
En el aspecto musical, la historia de esta canción es mucho más complicada. Nacida, casi por accidente, de una improvisación al piano de Jesús Redondo, teclista de Los Secretos, Enrique se dispuso a escribirle una letra enseguida. La canción quedó casi terminada, pero faltaba un puente de piano que Jesús escribió, pero que a Enrique no terminaba de convencer. Entonces fue cuando se produjo otra de las famosas desapariciones del líder de Los secretos. Jesús Redondo, en su ausencia, había escrito un segundo puente. El problema es que, llegado el día de la grabación final, Enrique no apareció por el estudio y Jesús tuvo que tomar la decisión, y escogió por fin el segundo puente. El monumental enfado de Enrique al volver al estudio y su pueril amenaza de "si metéis ese puente, os juro que me bebo una botella de colonia" lo único que demuestra es la mala racha anímica y psicológica que el líder del grupo atravesaba por aquel entonces. Además, ya era tarde para hacer ningún tipo de cambios (era el autor de la música, al fin y al cabo, quien había tomado la decisión) y la canción apareció tal cual había sido grabada.
En el recopilatorio de homenaje "A tu lado" (2000) fue Jesús Cifuentes, de Celtas Cortos, el encargado de interpretar una sentida versión de esta canción, que es uno de los clásicos indiscutibles de Los secretos y una de las letras más honestas y personales (y también, de las más duras) que probablemente Enrique escribió en toda su vida.
Tan libre y tan aislado, buscando nada en ningún lado.
Alguien tendió una mano y yo me encadené a esos brazos.
Colgado a sus caderas me fui olvidando de quién era,
me fui quedando a un lado vencido por mi propia guerra.
Me quedé como un cuadro a su pared pegado
que nada tiene que hacer salvo seguir colgado.
Colgado a sus peleas, dando la cara ante cualquiera,
dejando mis ideas perdidas tras sus escaleras.
Me quedé como un cuadro a su pared pegado
que nada tiene que hacer salvo seguir colgado.
Quise bajar del barco, buscar mi sitio en otro marco,
pero estaba atrapado, como sobre su piel tatuado.
Me quedé como un cuadro a su pared pegado
que nada tiene que hacer salvo seguir colgado...
colgado.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Desde que no nos vemos
Pía Minchot y Enrique Urquijo se conocieron en un concierto de Los Problemas en Huesca, en enero de 1996. Permanecerían juntos hasta la muerte de él, el 17 de noviembre de 1999. Con muchos problemas que solucionar (como las adicciones o la inestabilidad emocional de Enrique), no fue ni mucho menos una relación fácil, pero todos los amigos y conocidos de la pareja coinciden en señalar que ella tuvo sobre él un efecto estabilizador y muy muy positivo (tánto que habían llegado a hacer planes de boda una vez que Enrique saliera de la granja de desintoxicación donde nunca llegó a entrar, a causa de su fallecimiento).Desde muy pronto, ella fue consciente de que la relación con Enrique iba a ser complicada: "Había momentos en que no estaba bien. Era una persona con un problema de ciclotimia, y de vez en cuando tenía sus bajones y era duro. Le costaba levantarse y tirar para adelante. Se abandonaba a lo que pasara". Ella (una estudiante de ventipocos años) era bastante más joven que él y el peso de la relación muy a menudo la sobrepasaba. Muchos de su círculo se lo recriminaban: "Yo lo único que te digo es que toda persona que se arrima a Enrique acaba sufriendo", le advirtió Begoña Larrañaga, la teclista de Los Problemas. Y el mismo Enrique, a veces, desde su yo más autodestructivo, se encaraba con ella y le decía: "Pero tú qué eres, la Madre Teresa de Calcuta?". "Pero yo le decía que eso no lo hacía con todo el mundo -explica Pía-. Darle mi apoyo incondicional lo hacía con él porque lo quería. La verdad es que con Enrique no me costaba nada. Había momentos en los que era duro: cuando no estaba bien, tirar para adelante era difícil".
Fue en una de sus separaciones (porque la pareja tuvo muchos altibajos) cuando Enrique escribió "Desde que no nos vemos", una canción de ausencia pero también de necesidad (deja bastante claro quién o qué le mantenía apartado de "aquellos vicios" a los que se refiere) y de cómo algunas veces uno necesita "aprender a echar de menos" (aunque eso te cambie para siempre).
- Del álbum "Desde que no nos vemos", de Enrique Urquijo y Los Problemas, 1998.
Desde que no nos vemos, no sé ni donde vivo:
salí de aquella casa llorando como un niño.
Ahora que no me abrazas, todo parece poco.
Hablo con las estrellas: quizá me volví loco.
Desde que no me llamas, la tristeza me espera,
se asoma a las ventanas, se esconde en las aceras.
Ahora que no me hablas, he perdido el camino
y voy de barra en barra, pregunto si te han visto.
Desde que no me hablas, me siento tan vacío:
tus últimas palabras no sabrán del olvido.
Ahora que no nos vemos, he vuelto a aquellos vicios...
Aprendí a echar de menos y nunca seré el mismo.
Sólo pienso en ti
Los Secretos fueron, demasiadas veces, víctimas de eso, de una producción con poco presupuesto, o demasiado atenta a lo que era la moda musical del momento, y eso perjudicó el trabajo de Enrique, y muchas canciones que eran verdaderas joyas terminaron pasando sin pena ni gloria. Porque a nadie se le escapa que unos arreglos y una instrumentación determinada pueden trastocar una canción por completo. Por eso, aparte de la versión original de los CRAG (incluida en su elepé "Señora azul", de 1974), decididamente folkie, me he decidido a incluir (aunque sólo sea para poder comparar las tres grabaciones) la lectura que hizo del mismo tema Miguel Bosé en "11 maneras de ponerse el sombrero" (1991), y que convierte la canción en un calypso.
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Un detalle al margen de todo esto que comento es que los coros de la versión de Los Problemas se deben nada más y nada menos que a Jackson Browne, que tuvo la gentileza de hacer esto para Enrique (que idolatraba a Browne desde muy joven) en respuesta a la versión de "These days" ("Estos días") que Urquijo había grabado en el recopilatorio "Cántame mis canciones: homenaje a Jackson Browne". La sesión, sin embargo, no fue todo lo bien que debería haber ido, porque Browne tenía problemas de pronunciación con el castellano y porque Enrique -presa del pánico al verse en el mismo estudio de grabación que su ídolo- empezó a comportarse de una manera extraña y desquiciada.
Versión de Enrique Urquijo y los Problemas:
Versión de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán:
Versión de Miguel Bosé:
No digas que no
El mini elepé que abre la segunda etapa de Los Secretos ("El primer cruce", 1986) está evidentemente muy en deuda con Gram Parsons y con el sonido de los Flying Burrito Brothers. Su secuela (llamada "Continuará", y publicado un año después) debería haber seguido por ese mismo camino, pero una gestación plagada de problemas (una producción tacaña, a pesar del éxito del anterior elepé, o unos arreglos demasiado atentos a las hoy trasnochadas modas de la época) echó a perder el que, en cuanto a las canciones que contiene, es uno de los mejores trabajos de Los Secretos. Compárese, si no, la versión de este "No digas que no" del álbum "Continuará" (con esa voz que parece venir del fondo de un embudo y esa batería sobredimensionada) con la de Los Problemas (limpia, nítida, acústica).
Esta canción, ya digo, es en realidad una de las pocas que mantiene el espíritu del álbum anterior. En realidad debería considerarse una versión bastarda del "Hickory wind" de Gram Parsons, por más que los créditos señalen como autor a Enrique Urquijo. "Hickory wind" fue publicada en "Sweetheart of the rodeo" (The Byrds, 1968), y se dice que la mismísima Emmylou Harris dedicó esta canción a Enrique (que solía también cantarla cuando se encontraba relajado y entre amigos) en el concierto que ella dio en Vitoria el 28 de mayo de 1984.
Versión Los Secretos ("Continuará", 1988)
Versión Los Problemas ("Desde que no nos vemos", 1998)
Por todo el camino de mi barrio a tu barrio,
cómo convencerte venía pensando.
Nunca se recibe sin dar nada a cambio,
yo daría mi vida por dormir en tus brazos.
No digas que no, no soy un extraño,
no puedo volver y estoy tan cansado.
No soy el mejor, eso está muy claro,
no digas que no, estoy en tus manos.
No digas que no, no soy un extraño,
no puedo volver y estoy tan cansado.
No soy el mejor, eso está muy claro
no digas que no, estoy en tus manos.
Hickory Wind, de Gram Parsons ("Sweetheart of the rodeo", The Byrds 1968)
En Carolina del Sur hay muchos pinos que son altos.
Yo recuerdo el roble al que solíamos trepar.
Pero lo que mejor me hace sentir cada vez que comienza
llamándome de vuelta a casa
es el viento de Hickory.
Empecé a hacer de casi todo cuando era todavía muy joven,
a probar todos los lujos y placeres
y todo lo que la vida podía ofrecerme.
Pero ahora, cuando estoy solo,
siempre finjo que estoy empezando a sentir
el viento de Hickory.
Es una forma dura de averiguar que los problemas son reales,
en una ciudad lejos de todo
y con la sensación de que uno está lejos de todo.
Pero lo que mejor me hace sentir cada vez que comienza
llamándome de vuelta a casa
es el viento de Hickory.
Y sigue llamándome de vuelta a casa
el viento de Hickory.
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